Acompañamiento psicológico en la ruptura y el divorcio
Separarse implica reorganizar buena parte de la vida, no solo terminar una relación. Te acompañamos a atravesar el proceso con menos dolor y a construir, si hace falta, una nueva forma de relacionaros.
¿Qué entendemos por acompañamiento en la ruptura?
Una ruptura o un divorcio implica mucho más que el final legal de una relación: supone reorganizar la identidad, la economía, el círculo social y, con frecuencia, la relación con los hijos e hijas. El acompañamiento psicológico en este proceso no busca evitar la separación ni forzar una reconciliación, sino ayudar a atravesarla de la forma menos dañina posible para todas las personas implicadas, incluidos los menores cuando los hay.
Cómo se manifiesta el malestar en esta etapa
Es habitual atravesar una mezcla de emociones que pueden parecer contradictorias: alivio y tristeza a la vez, rabia hacia la otra persona y culpa por sentirla, miedo al futuro o a la soledad, y en muchos casos una caída de la autoestima ligada a sentir que la relación "ha fracasado". Cuando hay hijos, se suma la preocupación por cómo van a vivir ellos el cambio y por mantener un mínimo de entendimiento con la otra parte para la crianza compartida.
Nuestro enfoque de trabajo
Trabajamos, según el momento del proceso, en la elaboración emocional de la pérdida, la toma de decisiones cuando aún hay dudas, y la construcción de una nueva forma de relacionarse con la expareja cuando hay hijos de por medio. También ayudamos a diseñar acuerdos de comunicación que reduzcan el conflicto en el día a día y a poner palabras a lo ocurrido de cara a los hijos, adaptadas a su edad. El objetivo es que la ruptura se cierre de una forma que permita a cada persona seguir adelante.
¿Cuándo merece la pena pedir ayuda?
- Cuando la ruptura es reciente y el malestar emocional resulta difícil de gestionar solo.
- Cuando hay hijos y os cuesta acordar cómo comunicarles la separación.
- Cuando el conflicto con la expareja no baja de intensidad con el tiempo.
- Cuando notáis que la ruptura está afectando a vuestra autoestima o a otras áreas de la vida.
Pedir acompañamiento en este proceso no es un signo de debilidad: es una forma de cuidaros a vosotros y a quienes dependen de vosotros.
