Terapia integradora: flexible, adaptada, con base científica
No trabajamos desde una única corriente psicológica. Elegimos, para cada persona y cada momento, las herramientas con evidencia científica que mejor responden a lo que necesita.
¿Qué es la terapia integradora?
La terapia integradora parte de una idea sencilla: ninguna corriente psicológica tiene, por sí sola, la respuesta a todo lo que le puede ocurrir a una persona. Por eso combinamos herramientas de distintos enfoques —cognitivo-conductual, procesamiento emocional, terapias contextuales de tercera generación, técnicas de regulación corporal— y las adaptamos a tu situación concreta, en lugar de aplicar siempre el mismo protocolo.
Esto no significa improvisar. Cada decisión sobre qué herramienta usar en cada fase del proceso se basa en la evidencia disponible y en la evolución que observamos sesión a sesión, contigo como parte activa de esas decisiones.
Fases del proceso terapéutico
- Fase 1
Primera sesión de orientación
Nos conocemos, escuchamos qué te trae a consulta y qué has probado hasta ahora. Resolvemos dudas sobre el encuadre, la frecuencia y los honorarios.
- Fase 2
Evaluación y objetivos compartidos
Profundizamos en tu historia y tu situación actual para entender el origen del malestar y acordamos, contigo, hacia dónde queremos avanzar.
- Fase 3
Proceso terapéutico
Trabajamos con las herramientas más adecuadas a tu caso, revisando periódicamente cómo te sientes y ajustando el enfoque si es necesario.
- Fase 4
Seguimiento y cierre
A medida que consolidas los cambios, espaciamos las sesiones. El cierre es también parte del proceso: revisamos el camino recorrido y qué herramientas te llevas.
Lo que no cambia en ningún proceso
Confidencialidad absoluta sobre todo lo que compartas en consulta.
Objetivos explícitos, revisados contigo de forma periódica.
Un ritmo propio: medimos el avance por tu proceso real, no por el número de sesiones.
Flexibilidad de modalidad: combina sesiones presenciales y online según tu momento.
